La idea comenzó
de forma muy simple. Mientras estábamos en Tailandia metidos
en Wat Bang Phra y esperando a unos jinetes de la zona, comenzó
el festival anual de tatuajes.
Aunque los monjes celebran ceremonias de tatuajes cada día,
el festival es un evento muy importante; miles de personas se acercan
para escuchar las plegarias protectoras budistas de Khemer y para
conseguir sus diseños. Algunos diseños son famosos
por invocar a espíritus poseídos, y no queríamos
perdernos ese espectáculo, así que nos acercamos al
festival.
La única forma de describirlo es "caótico".
Bajo el sol abrasador, los fieles tailandeses sudaban, se tatuaban
y se volvían locos. Vimos a varios hombres poseídos
por espíritus de animales, chillando a amigos y a enemigos.
Un tipo que estaba completamente tatuado del cuello para abajo,
bramaba y rugía como un dragón.
Quizás fue por esto o por retarnos los unos a los otros,
pero todos decidimos participar en la ceremonia. Encontramos a un
anciano monje cuya tienda estaba bastante limpia. Estaba tatuando
a una joven, recorriendo su cuerpo con el palo largo con punta afilada
que se suele usar en los tatuajes. Pero no estaba usando tinta.
Un espectador nos explicó en su torpe inglés que los
encantamientos más potentes eran invisibles, para que tus
enemigos no puedan verlos. Se graban en la piel con unos aceites
especiales, y pueden protegerte incluso de las balas.
Nos hicimos los tatuajes; el monje fumaba mientras trabajaba.
Tres días después, un dragón se negó
a volar y me lanzó hacia atrás. Mi camisa se desgarró
y se me levantó la piel de la espalda, excepto en el lugar
en el que el monje me había tatuado el encantamiento.
Cuando volvimos a Wat Bang Phra, todos nos hicimos nuevos tatuajes;
esta vez con tinta y diseños de dragones. Esto se ha convertido
en una especie de tradición cada vez que vamos a montar.
Unos amigos crearon sus propios diseños y nos los tatuamos;
cada emblema representa un logro diferente.
"Tribal" es el mejor adjetivo para describir estos diseños,
aunque mezclan diversas influencias, desde el budismo Khemer y los
dibujos mayas o maorís hasta las reinvenciones celtas. Las
bandas representan viajes exitosos por distintas regiones, y las
piezas más elaboradas son símbolos de todo tipo: desde
un primer contacto hasta el dominio del estilo libre; incluso los
zarpazos y los golpes con cola. Siempre nos tatuamos después
de montar.
Pero cuando voy a Tailandia siempre visito a aquel anciano monje.
Por Matt
|